Hola, soy Hidalga Erenas y salgo de mi letargo para compartir esta entrada que es el texto de un antiguo blog que creé a colación de un grupo de Facebook integrado por varias personas que queríamos escribir y que, tanto grupo como blog, tuvieron un recorrido breve y escaso, pero cuya iniciativa nos sirvió, tanto a Cklo Labella como a mí, para terminar el primer borrador de RegNigrorvm.
Tal vez alguien se pregunte que por qué recupero este artículo ahora.
Pues porque en mi cabeza ya lo había subido a Attannur y… resulta que no, cosa que descubrí hace unos días cuando no lo encontré al querer compartirlo en un hilo de Facebook en el que apareció el tema de la autoexigencia (no es más que una variante de la perfección) vinculada a la procrastinación, ya que en muchos casos van unidas: el miedo a hacer algo indigno, de poca calidad, en definitivo, imperfecto, nos lleva a posponerlo porque nada de lo que hagamos nos parecerá bueno y fracasaremos y nos azotarán… y… y… ¡puaj!
Así que lo he recuperado de ese blog (que está en privado y apenas tiene tres entradas, siendo las otras dos cuestiones de narrativa que ya he abordado en varios sitios).
Volviendo a lo que nos toca: el caso es que en aquel grupo surgió un tema que es la piedra angular y responsable del bloqueo de muchas personas versadas en lo artístico: la perfección de la propia creación.
La cuestión giró en torno a la dificultad de «cerrar» una obra propia, darla por concluida y finalizada.
Es un asunto que puede prolongarse infinitamente si nuestra percepción de la realidad se distorsiona y nos lleva a buscar la perfección del proyecto en el que estemos trabajando (o en el que, de hecho, ya hayamos trabajado… en ocasiones durante años).






